Akita
About Akita
Si buscas un compañero devoto y digno, el Akita podría ser tu compañero ideal. Con su doble manto espeso y mullido y su porte noble, el Akita destaca sin esfuerzo; suele pesar entre 70 y 130 libras. Conocidos por su lealtad y valentía, los Akitas establecen vínculos muy fuertes con sus familias y se desenvuelven mejor en hogares con tutores con experiencia.
Por lo general, se llevan bien con los niños que conocen, pero pueden ser reservados con los extraños y con otras mascotas. Los Akitas tienen un alto nivel de energía y necesitan unos 60 a 90 minutos de ejercicio diario, que pueden incluir paseos a paso ligero y juegos estimulantes. El acicalado es bastante sencillo: un cepillado semanal con una carda suele bastar, aunque durante las mudas estacionales deberás aumentar la frecuencia.
Entrenar a un Akita requiere paciencia y constancia: son inteligentes, pero pueden ser tercos; el refuerzo positivo da excelentes resultados. Vigila su salud, ya que pueden ser propensos a ciertas afecciones genéticas. Con una esperanza de vida de 10 a 15 años, compartir tu vida con un Akita promete años de compañía leal.
Interesting Facts
La raza Akita se originó en Japón y existen dos tipos: el Akita Inu japonés y el Akita americano.
El Akita fue criado originalmente para la caza mayor, como jabalíes, ciervos e incluso osos.
En su Japón natal, los Akitas se consideran un símbolo de buena salud, felicidad y larga vida.
El Akita es conocido por su fuerte instinto de guarda y suele mostrarse distante con los desconocidos, pero afectuoso con los miembros de su familia.
Un Akita llamado Hachiko es famoso en Japón por esperar durante nueve años en una estación de tren el regreso de su propietario fallecido.
Los Akitas tienen un denso doble manto que puede ser de cualquier color, incluidos blanco, atigrado o pinto.
La raza Akita es conocida por su lealtad y devoción. A menudo se les denomina 'cazadores silenciosos'.
La raza Akita es considerada una de las más dignas y valientes del mundo.
Los Akitas son perros muy limpios, con hábitos de acicalamiento similares a los de un gato.
Se le atribuye a Helen Keller haber llevado el primer Akita a Estados Unidos en 1937.
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